El tio de la vara



Jose Mota nos presenta su particular visión de Castilla- La Mancha en el día de nuestra Comunidad.

Un saludo

P.d. Espero que a los de la PAU les relaje un poquillo.

P.d. Por cierto, el Sr Mota suele abusar del término "La Mancha" o "manchego" (refiriendose sólo a las provincias de Albacete, Ciudad Real, Cuenca y Toledo) dejando fuera a Guadalajara, que es Castilla. Las gallinas que entran por las que salen. Para más información pincha aquí.

4 comentarios:

iRiiS* dijo...

Yo tampoco me siento parte de Castilla la Mancha...
Pabloooo!! el viernes vas a dar clase de eco o es mañana?? es para repasar los ejercicios practicos!!

Pablo Canabal dijo...

Yo sí me siento castellano-manchego. Y la clase de repaso es mañana (jueves)

un saludo

Noemí Agustín dijo...

yo me siento mitad-mitad....
por cierto... se le olvidó la vara y las gafas de bartolo... hubiera sido un puntazo!!!!

Miguel Mayoral M dijo...

Con un poco de retraso veo estos comentarios sobre lo "Castellano-Manchego". Es normal que Noemí se sienta "mitad-mitad" porque, en sentido estricto, Guadalajara no pertenece a “La Mancha”. Como bien sabéis éste es un término que siempre hizo referencia a una comarca en la que no estamos. El norte de nuestra provincia constituyó durante bastante tiempo uno de los extremos del reino de Castilla, lo que solía llamarse “Extremadura Castellana”. El sur, incluida la capital, formaba parte de la taifa toledana. Cuando en 1085 los cristianos reconquistan Toledo, se empieza a hablar de “Reino de Toledo”, un nuevo territorio para la Corona de Castilla. A partir del siglo XVI los documentos citan dos Castillas: “Castilla la Vieja” y “Castilla la Nueva”, términos que harán fortuna hasta finales del siglo XX. A esta última pertenecían Guadalajara, Madrid, Cuenca, Ciudad Real y Toledo. Cuando, con el proceso constitucional de 1978, se organiza el mapa autonómico español, se considera que Albacete tiene más que ver (por lo de manchego) con esta región, y se la desgaja de Murcia (junto a la que históricamente había estado desde tiempos del noble hispano-godo Teodomiro). Por otra parte, se decide que Madrid tiene singularidades suficientes como para constituir una comunidad autónoma diferenciada ¡Cosas más de política que de Historia! ¡Más de conveniencias que de sentimientos! Más lógica habría tenido mantener las viejas terminologías de “Reino de Toledo” o “Castilla la Nueva”. Pero ya llevamos más de treinta años así, ya vamos haciendo Historia, hasta el punto de que, a veces, nos parece que tenemos menos que ver con Alcalá de Henares que con Hellín ¡Qué cosas!
Algo más sobre este proceso histórico en el tránsito Edad Media-Edad Moderna lo podéis encontrar en mi libro “Alcalá y sus aldeas…”, que es parte de mi tesis doctoral y está en la biblioteca. Ya sabéis “Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid…”
Miguel Mayoral Moraga
Profesor de Historia